viernes, 15 de agosto de 2008

Capítulo 11. Misión en tiempos de prueba


Seminario Teológico Bautista Mexicano. Campus “Horeb”
Materia: Naturaleza y misión de la iglesia II
Profesor: Pastor Rafael Pola Baca
Alumno: Hno. César Roberto Ramos Gutiérrez


Reporte de lectura
Libro: “Misión en transformación”
Autor: David J. Bosch
Editorial: Libros de desafío

Resumen del Capítulo 11. “Misión en tiempos de prueba”

Los elementos teológicos que durante siglos habían estado ausentes de las iglesias o se habían instalado en los movimientos marginales de la cristiandad han vuelto a surgir en el cristianismo establecido y, en cierto sentido, han efectuado un retorno a una posición preconstantina. La Iglesia también ha perdido su posición de privilegio. En muchas partes del mundo, aun en regiones donde la Iglesia se había instalado como un factor de poder por más de un milenio, ser cristiano es más un impedimento que una ventaja. En los tradicionales campos misioneros la posición de las agencias misioneras del mundo occidental y sus misioneros ha sufrido una profunda revisión. Ya no salen los misioneros como embajadores o representantes del poderoso Occidente a territorios sujetos a naciones blancas y cristianas. Además, hay que tener en cuenta las relaciones incipientes con las iglesias jóvenes. Donde aún se les da la bienvenida (o se los tolera), los misioneros occidentales van como obreros fraternales al servicio de una Iglesia autónoma ya establecida. Los valientes héroes de la fe de la era pasada, que llevaron el evangelio a los confines de la tierra y edificaron nuevas comunidades de fe casi solos (o por lo menos así lo veían ellos), evolucionaron para convertirse en colaboradores, a veces considerados tan reemplazables como una llanta de repuesto. En el transcurso del siglo veinte la empresa misionera y la misma idea misionera han sufrido profundas modificaciones, en parte como respuesta al reconocimiento de que la Iglesia, en efecto, es recipiente no solamente de la misericordia de Dios sino también de su ira; que las buenas intenciones no son suficientes, y que cada uno de nosotros es, según el famoso dicho de Lutero, siempre simul justus et peccator (al mismo tiempo justificado y pecador). ¿Cómo puede la Iglesia arrepentirse de sus errores pasados? ¿Cómo puede redescubrir la esencia de su naturaleza y llamado? ¿Tiene que estar siempre a la defensiva? ¿Le toca rendirse ante las presiones de un mundo radicalmente distinto al que al principio fue enviada con su misión? ¿No podrá responder creativamente a los desafíos presentados actualmente? El arrepentimiento tiene que empezar por reconocer osadamente que la Iglesia-en-misión enfrenta actualmente un mundo fundamentalmente diferente de todos los anteriores. Durante los años formativos de la Iglesia primitiva la primera respuesta se manifestó, inter alia, en el movimiento conocido como el ebionismo, en el que se consideraba a Jesús solamente como un profeta más; la segunda respuesta se vio en el gnosticismo, una herejía que despreciaba el Antiguo Testamento juntamente con gran parte de la historia de Jesús. De igual modo, durante la era de la Reforma gran parte de la respuesta oficial por parte de la Iglesia Católica a los esfuerzos de Martín Lutero se expresó más en términos contrarreformistas que reformistas; por otro lado, algunas sectas radicales intentaron desechar quince siglos de historia cristiana, hacer borrón y cuenta nueva y reinaugurar el Reino de Dios sin más tardanza. En el caso de cada cambio paradigmático, siempre ha quedado una tensión creativa entre lo nuevo y lo viejo. las fuerzas centrífugas como las centrípetas en el paradigma emergente —diversidad versus unidad, divergencia versus integración, pluralismo versus holismo— tendrán que ser tomadas en cuenta en todo el proceso. Una noción crítica en ese sentido será la de tensión creativa: únicamente en el marco de este campo de fuerzas de aparentes opuestos empezaremos a aproximarnos a una manera de hacer teología que sea significativa para nuestra propia época.

The end

Capítulo 10. El surgimiento de un paradigma posmoderno


Seminario Teológico Bautista Mexicano. Campus “Horeb”
Materia: Naturaleza y misión de la iglesia II
Profesor: Pastor Rafael Pola Baca
Alumno: Hno. César Roberto Ramos Gutiérrez

Reporte de lectura
Libro: “Misión en transformación”
Autor: David J. Bosch
Editorial: Libros de desafío

Resumen del Capítulo 10. “El surgimiento de un paradigma posmoderno”

El fin de la era moderna

Surgiría un paradigma más, al cual denominaremos, por el momento, el paradigma posmoderno. La situación respecto al paradigma posmoderno es fundamentalmente diferente. El nuevo paradigma, todavía se encuentra en el proceso de formación y aún no es del todo claro qué forma adoptará al fin. El período de transición entre paradigmas se caracteriza por un profundo sentido de incertidumbre, y de hecho la incertidumbre parece ser uno de las pocas constantes de la era contemporánea y uno de los factores que engendra fuertes reacciones a favor de la continuidad del paradigma de la Ilustración, aunque desde todo ángulo es innegable su declive. Descartes, apeló al principio de la duda radical como el meollo de su método. Marcó la pauta prácticamente para todo el desarrollo subsecuente de la ciencia, la filosofía, la teología, etc. Enfatizó una metodología racional y deductiva (o matemática) para la ciencia. El positivismo lógico del siglo veinte, tendía a reflejar la moda inductiva, mientras la teoría de falsificación propuesta puede ser considerada como una continuación de la tradición deductiva. La ciencia llegó a significar conocimiento preciso, datos absolutamente confiables, etc. Los teólogos y otros eruditos en las ciencias sociales abrazaron esta visión y la aplicaron meticulosamente a sus disciplinas, como atestigua gran parte de la teología (incluyendo sus subdisciplinas) del siglo diecinueve y la primera parte del siglo veinte. A todas luces, había en el ambiente la exigencia de una crítica más profunda al paradigma de la Ilustración. La historia, vista como algo más que un recipiente de anécdota y cronología, pudo producir una transformación decisiva de la imagen de la ciencia de la cual hoy estamos poseídos. Bajo todas estas perspectivas la teoría científica, la historia, la sociología y la hermenéutica van de la mano. Está surgiendo una visión nueva que afecta a todas las ciencias, tanto a las humanas como a las naturales.

El desafío a la Ilustración

La expansión del racionalismo

Durante el siglo veinte: el cristianismo se propagó en términos de una experiencia religiosa única, como algo limitado a la vida privada, como algo más racional que la ciencia misma, como la regla para toda la sociedad y como lo que podía liberar a la humanidad de toda forma de apego religioso redundante. A pesar de las muchas veces brutal supresión de la religión en la bloque soviético y la China, ahora ha llegado a ser evidente que el cristianismo está en proceso de expansión y no de declinación en esos y otros lugares similares. El resurgir de la religión, sin embargo, tiene mucha más sustancia. Una razón fundamental detrás de ello es la estrechez de la percepción característica de la Ilustración de que la racionalidad constituía una piedra angular adecuada sobre la cual uno podría edificar su vida. La racionalidad tiene que ser ampliada. Una manera de lograrlo es reconocer que el lenguaje nunca puede ser un medio de precisión absoluta; que es imposible, a la larga, definir las leyes científicas y las verdades teológicas. La metáfora, el símbolo, el rito, la señal y el mito, despreciados durante siglos por personas interesadas únicamente en las expresiones exactas, están hoy resucitando, pues crean formas que sintetizan y evocan la integración de la mente y la voluntad; no sólo tocan la mente y sus concepciones y evocan una acción dirigida, sino que obligan al corazón. Los acontecimientos posmodernos han demostrado que la ciencia no es inherentemente adversa a la fe cristiana. Esta observación no debe, sin embargo, llevarnos a postular que ya no existe tensión alguna entre la fe y la razón, entre la religión y el mundo de la ciencia.

Más allá del esquema sujeto-objeto

El dominio sobre la naturaleza y su objetivización, así como el sometimiento del mundo físico a la mente y la voluntad humanas, según el patrón de la Ilustración, tuvo consecuencias desastrosas. Resultó en un mundo cerrado, en esencia completo e inmutable… simple y superficial, y fundamentalmente sin misterio. El llamado, entonces, es a una reorientación básica. Uno debe volver al concepto de sí mismo como un hijo o una hija de la Madre Tierra, como hermana y hermano frente a otros seres humanos. El llamado es a pensar en términos integrales en vez de analíticos, enfatizando el aspecto de estar juntos antes que la distancia, rompiendo con el dualismo entre mente y cuerpo, y entre sujeto y objeto, y subrayando la simbiosis.

El redescubrimiento de la dimensión teleológica

Hacia finales del siglo diecinueve, sin embargo, y más distintivamente en el veinte, se dio un cambio radical de una teología no-escatológica a una escatológica. Esto señala una ruptura con la idea de que todo tiene que ser consecuencia predecible o determinada de alguna ley, algo dado de manera inmutable. Se reintrodujeron las categorías de contingencia e incertidumbre. Las nociones de arrepentimiento y conversión, de visión, de responsabilidad, de revisión de realidades y posiciones anteriores, sumergidas por muchos años por la lógica sofocante del rígido pensamiento causa-efecto, vuelven a surgir una vez más para inspirar a personas cuya esperanza se había desvanecido y al mismo tiempo para dar una nueva importancia a la misión cristiana.

El desafío al pensamiento progresista

Las consecuencias del modelo del desarrollo, sin embargo, fueron contrarias a lo que se había esperado. Los países ricos se volvieron más ricos y los pobres aún más pobres. En los países pobres, las clases privilegiadas parecen ser las que se han beneficiado más de los programas. Social y ecológicamente los resultados fueron a menudo casi desastrosos. los proyectos de desarrollo con frecuencia tuvieron el efecto opuesto a lo esperado: los desarrollistas de Occidente se volvían aún más poderosos que antes, y la brecha del poder entre norte y sur, en vez de cerrarse, de hecho se abrió más. Se propagó, entonces, un nuevo modelo. El problema ya no radicaba en la relación entre el atraso y la modernidad, como habían pensado las personas cuyo pensamiento estaba permeado por el marco de la Ilustración, sino en la relación entre dependencia y liberación.

Un marco fiduciario

La objetividad, generalmente atribuida a la ciencias exactas, ha demostrado ser una ilusión y, en efecto, un ideal falso. Mientras uno vive y piensa dentro del marco de referencia de un determinado paradigma, éste le provee a uno la estructura de plausibilidad según la cual se interpreta toda realidad. Después de la Ilustración, sería irresponsable no sujetar nuestro marco fiduciario a una severa crítica, o dejar de considerar la posibilidad de que la Verdad sea realmente distinta de lo que nosotros pensamos que es. Nos percatemos o no, los acontecimientos de los últimos tres siglos han acentuado en gran manera nuestra capacidad de crítica y es imposible retornar a nuestra inocencia anterior. El asumir una postura cristiana autocrítica puede ser en el mundo moderno la única manera de neutralizar las ideologías; el único vehículo que puede salvarnos del autoengaño y librarnos de depender de sueños utópicos.

Optimismo en disciplina

El creer que todos los problemas pueden resolverse en principio también se encuentra bajo presión creciente. El sueño de un mundo unido, donde todos disfruten de paz, libertad y justicia, se volvió una pesadilla de conflicto, esclavitud e injusticia. La decepción es de tal magnitud y tan fundamental que es imposible desconocerla o reprimirla. Una vez más estamos conscientes, igual que nuestros antecesores, de la imposibilidad de conocer más que una fracción de la realidad. Este es el momento en que la Iglesia y la misión cristianas, una vez más, podrían humilde pero firmemente presentar la visión del Reino de Dios, no como una utopía sino como una realidad escatológica que brilla, aunque de manera opaca, en medio del presente sombrío, lo ilumina y le da sentido.

Hacia la interdependencia

El credo de la Ilustración enseñaba que cada individuo está en libertad de buscar su propia felicidad, independientemente de lo que otros piensen o digan. Este acercamiento tuvo consecuencias desastrosas. Hay en los individuos demasiada autosuficiencia para reconocer sus raíces religiosas o nutrirse de ellas, demasiada sofisticación para ser engañados por el brillo de una y otra ideología irracional; todo lo que les queda al final es el abrazo del nihilismo. Libres para utilizar su poder como quieran, los seres humanos modernos no tienen punto de referencia fuera de ellos mismos, ninguna garantía de que su libertad va a ser utilizada responsablemente y para el bien común. La autonomía del individuo, tan elogiada en décadas recientes, ha terminado en la heteronomía: la libertad para creer cualquier cosa, que ha terminado en la falta de creencia alguna. El rehusar correr el riesgo de la interdependencia al fin y al cabo ha resultado en la alienación de uno mismo. Se necesitan dos cosas para romper la cadena de esta espuria doctrina de la autonomía y rescatar lo verdaderamente humano. Primero, debemos reafirmar lo indispensable de la convicción y del compromiso. Sin ellos, a largo plazo, nadie sobrevive en realidad. Lo que se demanda ahora es estar dispuestos a una postura firme aun si resulta no conformista o peligrosa. La tolerancia no es una virtud sin ambigüedad, especialmente la del tipo yo estoy bien, tu estás bien, que no deja lugar para el desafío mutuo. En segundo lugar, necesitamos recobrar el sentido de pertenencia, de interdependencia, de simbiosis. El individuo no es un mónada sino que forma parte de un organismo. Vivimos en un mundo, en el cual el rescate de unos a expensas de otros no es posible. Únicamente hay salvación y supervivencia juntos. Esto incluye no sólo una nueva relación hacia la naturaleza sino también entre las personas. La psicología de la separación tiene que abrir paso a una epistemología de la participación. La generación del ‘yo’ tiene que ceder ante la generación de ‘nosotros’. La razón instrumental de la Ilustración necesita el complemento de la razón comunicativa, porque la existencia humana es por definición una existencia intersubjetiva. En esto radica precisamente la actualidad del redescubrimiento de la Iglesia como cuerpo de Cristo y de la misión cristiana como edificación de una comunidad de quienes comparten un destino común.

The end.

viernes, 8 de agosto de 2008

viernes, 1 de agosto de 2008

LA MISIÓN A PARTIR DE LA ILUSTRACIÓN 2



La misión a partir de la ilustración.

Capítulo nueve. Segunda parte.


La visión y el colonialismo.La “idea colonial” es muy antigua y antecede a la era cristiana, está íntimamente ligada a la expansión global de las naciones cristianas en el mundo occidental. El término misión, presupone el contexto de la colonización occidental de los territorios de ultramar y la su subyugación de sus habitantes. Tendría que someterse a la religión. Las compañías holandesa inglesa y danesa rehusaban la entrada de misioneros en sus territorios. Llegaría un tiempo en que se darían la bienvenida calurosa los misioneros. Los misioneros se convirtieron en los pioneros de la expansión integrista de los poderes occidentales. El canciller alemán von Caprivi declaró públicamente en 1890: “la pistola y la Biblia de venir de la mano”. Por eso había elogios de los funcionarios de gobierno a las misiones y a los misioneros. Nel afirmó que por eso había tanta indiferencia hacia las misiones por su “significado político”. Y decía únicamente cuando logremos incorporar los negros a la iglesia protestante, solamente surgirá la esperanza para el futuro (grupos étnicos en Sudáfrica). Por eso debe haber un compromiso en esta obra maravillosa de servir a Dios, pero también sería la patria. “Donde el misionero coloca su estandarte en medio de una tribu, se echaron los prejuicios contra gobierno colonial. Las estaciones misionera son los mejores y más económicos puestos militares que un gobierno sabio puede emplear. Carl Mirbt, escribió en 1910 “misión y colonialismo van juntos”, se espera un resultado positivo para las colonias por esta alianza. La misión es la que apacigua nuestras colonias espiritualmente y las asimila interiormente… Asegura el servicio la devoción interior de los nativos. El doctor Solf declaró “colonizar es hacer misión”.Ernt Langhans declaró que las agencias misioneras tenían una “culpa indirecta” y también una “culpa directa” de las atrocidades cometidas por las autoridades coloniales, pero guardaban silencio. A la población local sólo le quedaba aceptar la presencia de los amos coloniales, quienes escogieron funcionarios coloniales y a hombres prácticos y morales quienes sabrían cómo tratar a la población indígena.Federich Fabri (1824-1891), fue el padre del movimiento colonial alemán. Las colonias podrían solucionar muchos de los problemas financieros sociales de Alemania. El imperio colonial alemán está formado por África alemana del sudoeste (Namibia), Togo, Camerún, África alemana del este, algunas islas del océano pacífico y kiao-Chao en la China. Aquí sólo había prisioneros alemanes. Servían tanto al Iglesia como la patria y ayudaban a educar “la materia negra”, para que fueran una fuerza obrera eficiente, después de la Segunda Guerra Mundial, estos misioneros han desenmascarado, las a títulos de racistas del pasado. Ludwig Harms defendió apasionadamente a la población negra contra el maltrato de los colonos blancos. Surgieron dos congregaciones distintas: una de raza blanca y otra de razones. Había una conciencia de la superioridad de la raza blanca en general y del pueblo alemán en particular. Los negros eran los “descendientes del maldito cam” (Génesis 9.22-25), por consiguiente la igualdad con ello sería inconcebible. En América Latina Bartolomé de las casas, siempre brillaba como ejemplo de un misionero que permanece hasta el final como defensor de los oprimidos. Por otro lado el gobernador francés de Madagascar, afirmaba “lo que queremos es preparar al pueblo aborigen como mano de obra; pero ustedes los convierten en personas”. Los convencían de que a pesar del maltrato, las deltenían un valor infinito a los ojos del todopoderoso. Ninguna colonia europea a nacidos sin graves injusticias como los portugueses, españoles, holandeses,, británicos y alemanes. Fabri comentó “la misión y el colonialismo están tan lejos el uno del otro como el cielo y la tierra”. La misión renana se puso del lado de los africanos, el sistema colonial era intrínsecamente explotador, y los negros eran estafados, ellos en su propio país no tenían el derecho de ser más que sólo “esclavos sin recurso legal alguno y proletarios sin tierra”. Las misiones se convirtieron en portadores y defensores del imperialismo occidental. Las implicaciones del neocolonialismo, quien es otra cosa que una forma más sutil del predominio del mundo occidental. Ellos se consideraban superiores y responsables por ellos. Los misioneros al estaño de ellos crearon “una poderosa mezcla de Providencia, piedad política y patriotismo”.La misión y el milenio.Durante los últimos tres siglos, y quizás más, las misiones protestantes siempre han revelado fuertes elementos milenaristas. El término latino millennium se deriva de la referencia en Apocalipsis 20 al reinado de Cristo por 1000 años. Las expectativas del milenio se convirtieron en propiedad común prácticamente de todo protestante estadounidense. Existía un espíritu de certeza respecto al casi inminente arribo del milenio y había que cumplir con ciertos requisitos, como la conversión de los judíos y la “plena cosecha de los gentiles”. El objetivo era reclamar donaciones del mundo para Cristo. La profecía de Apocalipsis 14 se estaba cumpliendo. La obra misionera en sí se convirtió en una señal segura del amanecer del milenio. Este paradigma el milenio no irrumpiría por medio de un evento cataclísmico. Vendría paulatinamente, inaugurándose por medio de la labor misionera de la Iglesia. Después de 1830 surgió un espíritu de competencia feroz entre las varias denominaciones del protestantismo en Estados Unidos. Tales diferencias se manifestaban no sólo en el área de la escatología sino en todo espectro. Da al evidencia de la incapacidad de la Iglesia para responder apropiadamente al desafío presentado por la ilustración.Premilenarismo.El movimiento premilenarista surgió del siglo XIX, en cuanto a avivamientos, evangelicalismo, pietismo, americanismo y varias ortodoxias. Y sus subgéneros adventismo, movimiento de santidad, pentecostalismo, fundamentalismo y Evangelicalismo conservador. Todos se han mostrado activos en proyectos misioneros alrededor del mundo. Todos se prestaron a iluminar la deuda del movimiento con la ilustración. Respecto a la hermenéutica, el no movimiento se aferraba a dos posiciones, la primera era “el derecho y la obligación del juicio privado en la interpretación de las sagradas escrituras”. La otra, la doctrina de la infalibilidad bíblica” un repertorio de hechos, una revelación de doctrinas y recursos de apelación sobre todo los asuntos con los cuales tiene alguna relación”. El tema común era el retorno de Cristo. Fuera de los círculos adventistas también encontramos un fuerte énfasis en la segunda venida de cristos. Taylor, hacia una campaña a favor de la urgente evangelización de los millones de chinos. Se empezaba a usar el texto misionero de Mateó 24. 14. Pierson estimó la cantidad centavos y el hombro de las revistas con corazón rector de sales para inaugurar el milenio. Los premilenaristas tendrían que demostrar una perspectiva aún más lúgubre de los inconversos; el bien y el mal, los predios y los salvos, lo verdadero lo falso. Dwith L. Moody (1837-1899), el principal evangelista de los Estados Unidos en las últimas dos décadas del siglo XIX hizo una exhortación “cualquiera sea el pecado, decida que tendrá la victoria sobre él”. El concepto Wesleyano del pecado en términos de “un acto voluntario de libre albedrío”.Moody el pragmatismo, el probaba una determinada doctrina en términos de si era apropiada para la evangelización o no, juzgando sus propios sermones para ver si “servían para convertir a los pecadores” las tres “erres” resumían adecuadamente sus doctrinas centrales: “la redención por Cristo y la regeneración por el espíritu Santo”. Su pragmatismo lo hacía adverso cualquier controversia doctrinal. Poco antes de su muerte manifestó: “¿no podrían ellos(los críticos) pactar un cese de fuego sin sacar a los, durante 10 años, ningún punto de vista nuevo para que podamos seguir adelante con la labor práctica del reino?” El sur—únicamente los pecados relaciones con las víctimas mismas y los miembros de sus familias. La mayoría de los preminelaristas habían perdido la esperanza: la sociedad no tenía arreglo, por lo menos a. C. retornara para establecer su reino. “percibo el mundo como un barco en ruinas. Yo ya conseguir un bote salvavidas y me ha dicho: Moody, salva todo los que puedas”.todos rendían culto en el templo de la eficiencia, los integrantes de los “movimientos evangélicos de avivamiento parecen haber surgido de la clase media ambiciosa, predominantemente blanca y de herencia protestante” la convicción persistente en estos círculos es que el reino de Dios se inauguraría de hecho en Estados Unidos. Después de la Primera Guerra Mundial el comunismo era sencillamente la fría expresión contemporánea todo lo que amenazaba el sistema de valores de la clase media de los Estados Unidos. Para fines de las Segunda Guerra Mundial esta actitud se había consolidado en el anticomunismo hiperamericano, patriótico y fundamentalista de Carl Mcintire y otros surgió la llamada “nueva derecha religiosa”.Posmilenarismo y amilenarismo.A mediados del siglo 19 sólo es posible encontrar una posición premilenarista a ultranza entre grupos estadounidenses marginados tanto religiosa como socialmente. Estos contemplaban una perspectiva apocalíptica con una respectiva evolucionista del tiempo. O lo que debería hacer ahora en términos de “edificar el reino” este residuo fue atacado duramente. Las razones fueron diversas; primero, el extravagante en póquer apocalíptico incluso fueron considerados como locos o payasos en círculos “respetable”, hizo que cualquier expresión de visión apocalíptica estuviera bajo sospecha. Segundo, la guerra civil, fue seguida por un periodo de malestar, estaban de acuerdo en que la esclavitud era un flagelo y tenía que erradicarse. El pueblo se dio cuenta de que los problemas sociales habían aumentado en vez de disminuir. Tercero, estaban ocurriendo avances tecnológicos sin precedente, aparecieron fábricas en toda la nación y decenas de miles de inmigrantes en las áreas rurales y Europa invadieron las ciudades para suplir la necesidad de mano de obra en las fábricas. Nos anticiparon los males sociales que acompañarían los avances tecnológicos. Las soluciones del pasado parecían incapaces de proveer la dirección necesaria. En cuarto lugar, por primera vez las instituciones teológicas en Estados Unidos se expusieron en gran escala al método histórico-crítico en las ciencias bíblicas, predominante en los círculos teológicos de Alemania. Se sugiere que los libros de Daniel y Apocalipsis, provenían de una época posterior a la que se suponía, significando por lo menos una reinterpretación total de la literatura apocalíptica. La gente debería buscar el mensaje espiritual duradero en su interior. La construcción del reino de Dios se había convertido en una cuestión de técnica y programas, tanto como de piedad religiosa y devoción. La nueva doctrina de la paternidad de Dios y la fraternidad entre todos los seres humanos. Cristo redentor se convirtió en Cristo el maestro y sabio y benéfico. Anderson concluye ocurrió cuatro cambios fundamentales en el pensamiento misionero: 1. Ya se consideraba que las otras regiones fueran falsas; 2. La obra misionera significaba menos predicación y una gama más amplia de actividades de transformación; 3. El acento recaía en una salvación para la vida en este mundo presente; 4. El énfasis misionero cambiaba desde el individuo hasta la sociedad.Cristo no vino para destruir otras religiones sino para bares cumplimiento. Jesús, afirmó J. Gordón: “tiene que mostrarse como mejor gobernante en Japón, un confusión más noble en China un Gustama más divino en la india. La teología de los primeros postmilenaristas y hace que ha dedicado firmemente a la despoblación del infierno. De hecho,”las misiones cristianas representan…revolución social acelerada”. Davis y Walter llegaron a convencerse de que estas “fuerzas obras rurales de maldad” eran inherentes al sistema capitalista. En el cual hay que luchar con las uñas y dientes. No deberían acumular ganancias a costo de bienestar humano, y los obreros tenían el derecho de una justicia económica y no una simple limosna.Los monumentos como la WSCF, él SVM y él IMC, para mencionar sólo unos pocos incluían miembros de ambos lados. Lograron así mantener vivo algo del concepto integral de la fe cristiana. En los debates se vio “la evangelización del mundo en esta generación” otro ejemplo fue la conferencia misionera mundial de Edimburgo, en 1910, atrajo una mezcla extraña de posmilenaristas y premilenaristas, abanderados del Evangelio social y los que enfatizaba las salvación de almas.Las debilidades del premilenarismo, posmilenarismo y él amilenarismos.“los hijos liberales de padres liberales, tuvieron que operar con un capital cada vez menor”. Los Estados Unidos fueron a salvación social por veras técnicas y la cultura occidentales. Se compartía una visión de lo esencialmente correcto de la civilización occidental y la casi inevitabilidad de su triunfo. Un organismo a veces logra sobrevivir por años aunque el clima que permitió su florecimiento ya no predomine.Mackay comentó (33): en la cancha del siglo XIX había ocurrido todo una revolución, requiriendo de una época moribunda, y no como la trompeta del amanecer de una época venidera. Después de haber pasado por los efectos devastadores de dos guerras mundiales, vuelve a surgir lo ti mismo del siglo XIX y del Evangelio social. El cristianismo es un movimiento circular y no una especie de religión. El mundo provee la agenda para las iglesias (Uppsala)”. Ahora se hablaba de “desarrollo” en vez de “civilización” como tarea de la misión. Imagen y semejanza de occidente. El Evangelio social, en particular, ha sido “una conclusión más singular de los Estados Unidos al continuo fluir sus del cristianismo”. Se sintió no solamente en el cristianismo del tercer mundo, sino mucho más allá.El voluntarismo.Uno de los fenómenos más marcados de la ilustración fue el surgimiento de la Sociedad misioneras: algunas denomínales y otras antidenominacioles. Para fines del siglo XVIII, sin embargo, la situación había cambiado drásticamente. La terminación de la Segunda Guerra Mundial trajo otro la de entusiasmo misionero y formación de unas sociedades. La Iglesia institucional, controlar estrictamente por el clero, permanecía como el único instrumento divino en la tierra. “El primer movimiento feminista en Estados Unidos”. Para el año 1900 existían 41 organización de mujeres que apoyaban a 1200 misioneras solteras. En los últimos años se ha hecho costumbre dedicar cantidades enormes de energía a discusiones teológicas sobre la legitimidad de las sociedades misioneras como agentes de misión. Existiendo paralelamente una multitud de denominaciones con iguales derechos.La ilustración no fue la única razón por la cual surgió el denominacionalismo, que era una combinación de tradiciones eclesiásticas europeas, lealtades técnicas, el pietismo, el sectarismo y el libre mercado Estados Unidos. Nuestro designio es el evangelio glorioso del bendito Dios a los paganos. “Sociedad bautista particular para la propagación del Evangelio entre los paganos” William Carey propuso que se pudiera formar de manera similar una empresa de cristianos serios con él objeto de evangelizar a pueblos distantes. Algunas denominaciones confundido sus causas con ellas mismas y comenzaron a promocionarse. De igualmente en Alemania la más importante era la misión Basilea, la misión Renána y las sociedades misioneras del norte de Alemania. Anderson y Venn estaban en bebidos del crecimiento del espíritu democrático del siglo 19. Creció un énfasis en planta Iglesias, el objetivo de la misión. La Iglesia, en un sentido, había cesado de apuntar hacia Dios o hacia el futuro para apuntar hacia sí misma. Hacia fines del siglo XIX el péndulo volvió una vez más hacia la misión más social y el espíritu más ecuménico. Había que proclamar el Evangelio a toda velocidad y para esa tarea nunca podría haber suficientes prisioneros. El mundo evangélico de hoy está lleno de evangelistas itinerantes.Fervor misionero, optimismo y pragmatismo.El Evangelio se convirtió en la herramienta entre las muchas nuevas herramientas en elementos que la tecnología occidental empezaba inventar. Se combinó con los tres grandes dioses de la era moderna: la ciencia, la tecnología y la industrialización. La conferencia misionera ecuménica convocada Nueva Cork en 1900, nadie pudo tener dudas de que “la causa de Cristo” estaba punto de ganar la victoria. Los Estados Unidos estaban haciendo más de todo; en medio del entusiasmo generalizado para conquistar el mundo para Cristo. Surgieron universidades cristianas de muchos los países asiáticos y africanos. En el año de 1900 había 77,000 evangelistas, pastores como maestros catequistas, auxiliares de salud y otras hoy alternativas trabajado a tiempo completo en esta área.En Europa continental la Guerra Mundial hizo añicos este ambiente optimista. Los evangélicos tomaron la bandera de revivir el lema “la la agilización total del mundo… En esta generación” (SVM).El tema bíblico clave.Hemos sugerido también que Juan 3:16 puede ser considerado el versículo clave para dar expresión al concepto patrístico de la misión. Primero, la visión de Pablo del hombre de Macedonia rogándole: “pasa a Macedonia y ayúdanos” (hechos 16. Nueve). Segundo, los premilenaristas eran, y aún lo son, aficionados a Mateo 24. 14, porque abarca claramente su comprensión de la visión. Tercero, y Newbigin (1078: 103) ha señalado que, en aquellos ciclos que deben su existencia ha legado del Evangelio social, uno de los textos mencionadas más populares eran las palabras de Jesús en Juan 10. 10 “he venido para que tengan vida, y para qué la tengan en abundancia” en la educación moderna, la salud y la agricultura proveerían a los pueblos desposeídos de la tierra. Un cuarto texto “la gran Comisión” de Mateo 28. 18-20. El señor envía su mandamiento: “¡arrepiéntanse y crean!” No como una recomendación o una exhortación, sino como un decreto.La gran Comisión ha logrado movilizar y aumentar las fuerzas misioneras de la larga lista. Sin embargo, es Inc. Prescindible expresar graves reservas respecto a tal de curso. En primer lugar, casi siempre ocurre en un contexto de polémicas. En segundo lugar se presenta la forma más simplista de literal istmo bíblico.Motivaciones y modelos de la empresa misionera moderna: un perfil.La dicotomía entre sujeto y objeto significaba que la Biblia y la fe cristiana como tal se convirtieron en objetos.La eliminación de propósito significó que mientras se lograba crear las condiciones correctas, el éxito de la empresa misionera estaba garantizado. La creencia fundamental de la ilustración en la victoria segura del progreso por la difusión del “conocimiento” o por la del “evangelio”. Si los frenos misioneros no hubieran sido gigantes espirituales no habrían podido correr los riesgos que corrieron. La totalidad del movimiento misionero occidental los últimos tres siglos surgió de la matriz de la ilustración. Hicieron lo único que tenía sentido para ellos: llevarles el Evangelio tal como lo habían entendido. Por eso merece nuestra actitud y respeto. Se requirió una transformación total, cuyas implicaciones apenas estamos empezando percibir.

jueves, 24 de julio de 2008

LA MISION A PARTIR DE LA ILUSTRACION


CAPÍTULO 9
LA MISIÓN A PARTIR DE LA ILUSTRACION

Idea principal del capítulo

La importancia de la Ilustración en el protestantismo.
La era “moderna” ola ilustración recién empezó en el siglo diecisiete, aunque hay indicaciones del comienzo de la desintegración del mundo medieval y su cosmovisión en fechas tempranas como el siglo catorce.
La cosmología medieval había sido estructurada más o menos según los siguientes lineamientos (cf. Nida 1968:48-57)

Perfil de la cosmovisión de la ilustración


Dios

La iglesia

El rey y la nobleza

El pueblo

Los animales, las plantas y los objetos

Se suponía que esta estructura jamás debía ser modificada por nadie.

La Ilustración y la fe cristiana
La característica predominante de la era moderna es su antropocentrismo radical. Antes de la Ilustración, la vida en todos sus estratos y ramificaciones estaba perneada de religión. La legislación, el orden social, la estructura privada y pública, el pensamiento filosófico y el arte llevaban de una u otra forma la marca de la religión. No estamos sugiriendo que la Edad Media como época histórica fue simplemente cristiana y la que la siguió fue, también inequívocamente, no cristiana. Hubo fe e incredulidad tanto antes como después de la Ilustración.

La misión vista en el espejo de la Ilustración
Iglesia y Estado
Fue inevitable que la Ilustración influyera tan profundamente en el pensamiento y en la práctica de la misión, aún más debido a que en un sentido muy real toda la empresa misionera moderna fue hija de la Ilustración. Después de todo, la nueva cosmovisión expansionista fue lo que amplió los horizontes de Europa más allá del mar Mediterráneo y el océano Atlántico, abriéndole paso a la expansión de un proyecto cristiano y misionero mundial.

Énfasis misioneros centrales en la época de la Ilustración
La gloria de Dios
En el pensamiento misionero clásico calvinista, desde Voetius hasta Edwards, el énfasis recaía en la soberanía de Dios sobre todas las cosas, y en la convicción de que Dios y solo Dios podría tomar la iniciativa en salvar a las personas. Esta creencia en un Dios que toma la iniciativa encontró expresión en la doctrina de la predestinación. Es Dios quien perdona y salva, no los seres humanos: es Dios quien revela la verdad y la vida, no la razón humana. Los creyentes se asombraban ante la majestad de Dios.

¿”El amor de Cristo nos constriñe”?
En la motivación, promoción y práctica misioneras reales, este tema resultó algo ambivalente. Se manifestó de maneras positivas y negativas. Analicemos primero su expresión positiva.
En el despertar misionero el amor llegó a ser un incentivo poderosos: el amor como gratitud por el amor de Dios en Cristo y como devoción al que “de tal manera amó al mundo que dio a su Hijo unigénito”. Este amor, junto con el deseo de promover el “beneficio espiritual de otros” se convirtió paulatinamente en la motivación predominante.

Evangelio y cultura
Las principales componendas de la misión cristiana a través de los siglos, afirma Eugene Smith (1968-72s.), “se dieron en el contexto de cuatro relaciones: la relación con el Estado, con la cultura, con la discordia dentro de la Iglesia y con el dinero.
La Ilustración, sin embargo, juntamente con los avances científicos y tecnológicos que lo siguieron, colocó a occidente en una posición de ventaja, sin paralelo alguno, sobre el resto del mundo.
De igual modo que la religión de Occidente estaba predestinada a extenderse por todo el mundo, la cultura occidental también debía ser victoriosa sobre todas las otras.
En el período inmediatamente después de la II Guerra Mundial uno de los textos más populares era Juan 10.10 con las palabras de Jesús: “He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” y, dice Newbigin (1978:103) “La vida abundante se interpretó en términos de la abundancia de las cosas buenas que la educación moderna, la sanidad y la agricultura proveerían a los pueblos desposeídos del mundo.
En este proceso, la “teología occidental” se transmitió sin alteración alguna a las flamantes iglesias cristianas en otras partes del mundo, con ciertas concesiones, por supuesto. Así se veía el evangelio primordialmente como un remedio para las enfermedades y miserias del mundo. Otros optaban por una estrategia distinta. Civilizar era un sine qua non para lograr resultados espirituales. Las fuerzas de la civilización, de hecho, no están ellas mismas evangelizando el mundo pero abren el camino para los que sí lo hacen.

viernes, 18 de julio de 2008

LIBRO DE PADILLA PUBLICAR TAREAS


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miércoles, 16 de julio de 2008

MISIÓN EN TRANSFORMACIÓN


EL PARADIGMA MISIONERO DE LA REFORMA PROTESTANTE
CAPITULO OCHO

LA NUEVA NAURALEZA DEL NUEVO MOVIMIETO
La persona que llegó a ser catalizador, introduciendo así un nuevo paradigma, fue Martín Lutero.
Su reinterpretación de Romanos 1: 16 permaneció como fundamento y piedra angular o foco central de toda su vida y teología.
Contribución de la reforma, cinco elementos que pueden ayudarnos a discernir el perfil de una teología protestante de la misión:
1. Es indiscutible que el punto de partida para la teología de la Reforma protestante es el artículo de la justificación por la fe.
2. La humanidad debía ser considerada desde la perspectiva de la caída como una raza perdida sin posibilidad de remediar su corazón.
3. La Reforma subrayó la dimensión subjetiva de la salvación.
4. La afirmación del papel personal y la responsabilidad del individuo llevó al redescubrimiento del sacerdocio de todos los creyentes.
5. La idea protestante encontró expresión en la centralidad de las Escrituras en la vida de la Iglesia.

LOS REFORMADORES Y LA MISIÓN
El gran siglo misionero, (s. XIX) logró la comprensión correcta de la misión: se impone esta definición sobre los reformadores, los que luego son, por supuesto, juzgados por no haberla aceptado.
Para Lutero la fe era cosa viva, inquieta que no podía ser inoperada.
Calvino, fue más explicito, en particular dado que su teología tomó la responsabilidad del creyente en el mundo más en serio que la de Lutero.

ORTODOXIA LUTERANA Y MISIÓN
Únicamente los anabaptistas, los hijastros de la Reforma, después de haber experimentado una persecución violenta durante los siglos de la Reforma, empezaron a concentrarse en la conservación más bien que en la misión.

Pensamiento misionero del protestantismo ortodoxo:
1. Nicolai creía que los apóstoles ya habían cumplido la gran comisión y por tanto, esta, no era obligatoria para la iglesia.
2. En oposición a Roma, los reformadores enfatizaban que toda iniciativa para la salvación radicaba en Dios y sólo en él.
3. Juzgar con tanta benevolencia los esfuerzos católico-romanos de emprender misiones en el extranjero.
4. La creencia de Nicolai de que la palabra de Dios había sido predicada a todos, aun a los pueblos de las Américas.

LA IRRUPCIÓN PIETISTA
Para la ortodoxia la proclamación del evangelio a todas las naciones era el mejor de los casos sólo un objetivo deseado; con el pietismo llegó a convertirse en el objetivo de la voluntad.
B. Ziegenbalg, el primer misionero enviado bajo la bandera del pietismo, ataco a los maestros de la ortodoxia debido a la posición d estos de que la iglesia ya había sido plantada en todas partes.

LA SEGUNDA REFORMA Y EL PURITANISMO
Los proyectos misioneros de los holandeses y los anglosajones, opacaron los intentos luteranos. Los factores decisivos eran tanto teológicos como sociopolíticos.

El puritanismo clásico duró aproximadamente hasta el año 1735, hasta el comienzo del llamado “Gran despertar”.
Aspectos sobresalientes de la teología puritana de la misión:
1. Una característica fundamental del calvinismo es la doctrina de la predestinación.
2. Para los puritanos el objetivo último de la misión fue siempre, la gloria de Dios.
3. Los puritanos eran constreñidos por el amor de Jesús: su amor experimentado por el creyente, y su amor para con la humanidad no redimida.
4. Todas las iniciativas misioneras calvinistas, tanto las de los representantes de la segunda reforma holandesa como la de los puritanos ingleses, se emprendieron en el marco de la expansión colonial.
El calvinismo se añadió otra dimensión: teocracia.
5. La visión teocrática estaba íntimamente vinculada a la manera en que los primeros calvinistas entendían la relación entre misión y escatología.
6. La idea de elevar el nivel cultural como objetivo de la misión todavía estaba relativamente subdesarrollada en la segunda Reforma y el periodo puritano.
7. Dada la prominencia de la gran comisión en los debates misioneros a partir del final del siglo dieciocho, es sorprendente ver que no desempeñó papel alguno en las discusiones del siglo diecisiete.

AMBIVALENCIAS EN EL PARADIGMA DE LA REFORMA
1. El énfasis en la soberanía de Dios a veces ejerció una influencia paralizante.
2. A veces se percibía a las personas exclusivamente a la luz de la caída: pecadores empedernidos en camino a la perdición.
3. La ortodoxia protestante se inclinaba hacia el lado de la naturaleza objetiva de la fe dejando poco espacio a una experiencia personal de la salvación.
4. Los protestantes de los primeros dos siglos operaban todavía dentro del marco de un vínculo estrecho entre la iglesia y el Estado.
5. Debido a sus énfasis teocráticos, la rama calvinista de la reforma enfatizaba más que el luteranismo el dominio de Cristo sobre la sociedad en general.